El gobernador Arturo Uy indicó que la lluvia por el tifón Bopha se acumuló en la cima de la montaña para luego bajar de golpe a la villa de Andap, en el poblado de New Bataan, de la provincia Valle de Compostela.
Uy dijo que entre las víctimas se encuentran pobladores que habían huido de sus hogares y se habían refugiado en un salón de la villa que terminó inundado. Una camioneta del ejército con soldados y civiles a bordo también fue arrastrada por las aguas.
También en Valle de Compostela, donde prospera la minería de oro, el viento y la lluvia provocaron que un muro de lodo y rocas sepultara una casa, lo que dejó tres niños muertos. Sus cadáveres fueron envueltos en frazadas y colocados sobre una cancha de básquetbol en el poblado de Maparat.
El tifón, uno de los más fuertes en golpear las Filipinas este año, obligó a más de 50.000 personas a huir de sus poblaciones inundadas.
Bopha golpeó la región de Davao al amanecer, con intensos vientos que arrancaron tejados y una faja de lluvias de 500 kilómetros (311 millas) de ancho que inundó cultivos en tierras bajas. La tormenta, con vientos de 160 kph (99 mph) y ráfagas de hasta 195 kph (121 mph), derribó árboles, desató deslaves y generó inundaciones repentinas en las montañas y valles de la región.






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