La Comisión Nacional de Indultos, que presidente el sacerdote Arístides Richardson y que tiene como misión evaluar a los reclusos que califiquen para ser liberados mediante el perdón presidencial, tampoco ha sometido al Poder Ejecutivo ni a la Procuraduría, una lista de nombres como se hace cada fin de año.
Domínguez Brito dijo que varios presos que se encuentran enfermos están siendo evaluados para ver si procede su libertad por sus condiciones de salud o cambiarles las penas por prisión domiciliaria.
Se recuerda que los indultos a reos que habían sido condenados por su comprobada culpabilidad en delitos criminales como narcotráfico, corrupción y hasta homicidios fueron muy criticados en los pasados gobiernos.






