Detrás de la casita hay una pocilga, el hedor no me deja dormir y se me revolotea el estómago cada vez que sopla el viento o hace calor... imagínese usted, cuando llueve, truena y sopla la brisa en vez de sentir paz y tranquilidad lo que siento es miedo, ya que en ocasiones siento que la vivienda se viene abajo, expresó Irene.
“Salgo a tempranas hora de la mañana con la intensa oscuridad y el sonido de los gallos y algunos perros llego cansada de tardecita, entro a mi casa como si fuera un gusano, torcida, ya que la puerta no cierra completamente, busco en mis corotos tirados en todas partes, algo que ponerme, salgo al patio a conversar con mis hijos, mi nietecita Anita y algunos vecinos que me visitan, hasta que llegue la hora de irme a la cama donde siento el verdadero terror de morir aplastada”, narra.
La señora Irene Guzmán dijo que paga RD$500.00 pesos por el lugar donde las carcomas se han adueñado de la casa donde vive y que ya ha sido exonerada y que a pesar del gran peligro que representa para su familia con una sonrisa en su rostro pide de una mano amiga que ayude a culminar lo más pronto posible su morada ubicada al lado de la misma hace años.
"Muchas veces no tengo nada con que comer bien junto a mis familiares por lo que deseo tener una tranquila navidad junto a mi familia", dijo apenada y con tristeza Irene.
La joven abuela punteó que una de sus grandes virtudes es cocinar y que al hacerlo lo hace con un sabor riquísimo. No tiene un empleo fijo debido a que de vez en cuando tiene que desplazarse a diferentes lugares en la semana y saca tiempo para atender a un envejeciente en su comunidad.
Para ayudar a doña Irene llame a estos teléfonos 829-367-1127 o a Karina Cueva al 829-686-6345.





