Mora-Ripoll, que participó hoy en Lisboa en el primer
congreso europeo de las ciencias y prácticas de la risa, explicó que
sonreír ayuda a disminuir la glucosa en sangre entre los diabéticos.
"La risa es un estilo de vida", señaló el médico para quien acumular
tres minutos de risa diarios es tan importante como la calidad del sueño
o alimentarse de una manera equilibrada.
El especialista indicó que una acción tan cotidiana como
reirse activan hormonas o neurotransmisores que ayudan a combatir
afecciones como la dermatitis o ciertas alergias. Según Mora-Ripoll,
no importa que las risas sean naturales o ensayadas, pues "ambas tiene
casi los mismos beneficios" para el organismo.
Sin embargo, a pesar de los beneficios demostrados
en estudios científicos, esta disciplina no tiene una formación
específica y, como muchas de las denominadas terapias alternativas,
tampoco encuentra un respaldo por parte de la comunidad médica.
"Se muestran más receptivos a aprender cuanto más en
contacto están con el paciente", explica el catalán, especializado en la
recopilación y difusión de materiales sobre la materia. Mora-Ripoll
señaló Japón como "referente" en los estudios de la risa aplicada a la
sanidad y también La India, donde existe el proyecto de una "universidad
de la risa" basada en la "subdisciplina" del yoga de la risa.
Además de las cualidades curativas de la risa, en
este congreso también se ha destacado el valor del buen humor para el
aprendizaje, tanto el emocional como el de conocimientos. Así lo ha
indicado a Efe la doctora en psicología y profesora de la Universidad de
Valladolid, Begoña García, quien destacó la extendida equivocación de
asimilar temas serios con clases serias.
Según los estudios realizados por el grupo de trabajo de
García, el uso del sentido del humor en el "aula mejora la motivación",
"disminuye la absentismo a las clases" y "sube las calificaciones de los
alumnos".
A través de estos estudios, se ha diseñado un programa
aplicable a todos los niveles de enseñanza y asignaturas que la doctora
divide en tres pasos. Un primer estadio está compuesto por juegos
cortos donde se formen "relaciones cordiales" que sirvan para preparar
el aprendizaje porque en un ambiente de libertad y respeto "los
contenidos se hacen más atractivos", adujo la especialista.
Posteriormente, el profesor "como dominador de la
materia" debería encontrar recursos "humorísticos" y "pertinentes" para
"hacer sonreír al alumno y unirlo a la materia".
Finalmente, indicó García, el maestro debe "dar
herramientas" para evitar el desánimo ante los errores con el objetivo
final de adquirir "una actitud positiva y duradera" y aprender de una
manera más sencilla.
El primer congreso europeo de las ciencias y prácticas de
la risa acaba mañana en la capital lusa, donde se celebrarán talleres
dirigidos para superar el estrés laboral, para estimular la innovación o
dedicados al humor en la educación.





