Cuando todavía falta alrededor de un mes y medio para terminar la cosecha, la recolección de tomate para industria parece marchar sin contratiempos y se mantienen las proyecciones de un buen nivel de producción para esta temporada.
La zafra empezó en la última semana de diciembre, y se estima que ha sido levantado alrededor de dos tercios de la producción de Mendoza y probablemente entre el 80% y el 85% en San Juan, donde quedan por recoger los frutos de algunos cultivos tardíos. Estos últimos fueron promovidos por el sector industrial para evitar el mayor costo en flete que implicaría llevar la materia prima desde el Valle de Uco, en Mendoza, para completar sus programas de producción.
Desde el INTA y la Asociación Tomate 2000 (que concentra gran parte de la producción cuyana) coinciden en que esta es una campaña bastante buena, porque no ha tenido accidentes climáticos importantes. En San Juan hubo un perjuicio mayor ya que llovió un poco más pero, en el número final, esas explotaciones han aportado muy altos rendimientos.
Fuentes cercanas al sector estiman que, en esa provincia, la media se mantiene en torno a las 90 toneladas por hectárea y en Mendoza, fluctúa entre 50 y 55 toneladas por hectárea. Estas diferencias son atribuidas, en parte, al mayor impacto que tienen aquí los fenómenos climáticos, particularmente el granizo. Pero no menos importante sería la incidencia que tendría el modo de gerenciamiento de la empresa agrícola en una y otra provincia, al menos en el caso puntual de este cultivo.
En una reunión de referentes de sector, realizada a principios de marzo para evaluar el desarrollo de la temporada, se coincidió en que la producción de tomate para industria, en Mendoza, podría fluctuar entre 280 millones y 290 millones de kilos, mientras que la producción estimada para esta campaña, en todas las zonas del país donde se cultiva, podría sumar unos 420 millones de kilos.
Mejoras tecnológicas
El Ing. Agr. Cosme Argerich, coordinador de cadenas hortícolas del INTA a nivel nacional, revela que, desde el punto de vista tecnológico, "este año el sector ha podido comprobar la buena performance de algunas variedades" mientras que, como proyección de mejora tecnológica a futuro, destaca "la complementación del riego por goteo con mulching oxibiodegradable", una cobertura básicamente de nylon que favorece el desarrollo del cultivo y evita el crecimiento de malezas.
Argerich, que es -por otra parte- supervisor técnico de la Asociación Tomate 2000, señala que "además de mejorar el rendimiento del riego por goteo -en aproximadamente un 20%- contribuye mucho con el control de malezas, que hoy es uno de los principales problemas que tiene el cultivo de tomate para industria".
La competencia de las malezas (por los nutrientes del suelo y la luz) se agudiza cuando el cultivo se riega con sistema presurizado (por goteo, en este caso); pero esta tecnología complementaria permite dejar expuesta al sol solamente la planta de tomate, al tiempo que impide el contacto de la luz con las malezas. Hacia los 40 días de instalado -cuando el material del mulching se empieza a degradar- el cultivo tiene el desarrollo suficiente como para, por sí solo, "ganar la pulseada"; porque es la misma planta de tomate la que hace sombra y evita el paso de la luz que necesita la maleza para sintetizar los nutrientes del suelo.






