
Manuel Vólquez. mvolquez@gmail.com
Sin embargo, debemos apreciar que esa es una categoría muy especial que goza de impunidad y protección de parte de los sectores económicos y políticos.
El delincuentes de cuello blanco es aquel delincuente que viste siempre apropiado, tiene buena presencia y que sus delitos son difícilmente investigados o encontrados.
Con este tipo de delincuentes no se garantiza la efectividad de la ley, por la influencia que este tipo ejerce.
Algunos estudiosos del Derecho Procesal se hacen las preguntas:
¿Por qué cuando relacionamos los delitos económicos con los "poderosos" no se garantiza la automática efectividad de la ley? ¿Por qué la prensa recoge la información sobre delitos económicos en las secciones de economía o política y no en la crónica diaria o lo aleja del concepto de "criminalidad peligrosa"? ¿Por qué "delincuente" no puede ser un empresario brillante? ¿Por qué el tema se considera benevolente y son mejor tratados los ricos de "cuello blanco" (tanto en el enjuiciamiento como en la persecución o la excepcionalidad)? ¿Por qué la ley se muestra fuerte con el débil y débil con el fuerte? ¿Por qué tanto el número de procesos y de sentencias condenatorias como la sanción o la pena son mínimas? ¿Por qué, aunque lentamente se incremente la sensibilización de la opinión pública, todavía hay una débil conciencia de su gravedad real? ¿Dónde queda la igualdad que defiende esta "democracia"?
¿Qué ocurre con los escándalos financieros, las insolvencias fraudulentas o las quiebras punibles? ¿No son ellos mismos los que son engullidos por su propia criatura, por su propia ambición? Creo sinceramente que estos delitos van más allá de una simple "irregularidad".
Es posible que no haya un ataque al disfrute de la propiedad, que no haya violencia directa, es posible que no sean fácilmente perceptibles tanto el hecho como el daño, pero el perjuicio económico derivado es demasiado alto, así como la desconfianza de un pueblo, la pérdida de credibilidad en los dirigentes o la amenaza a la estabilidad del sistema económico del país.
Corrupción, malversaciones de dinero público, ganancia ilícita, impago fraudulento, son conceptos definidos y defendidos interesadamente.
Los juicios de los delincuentes de cuello blanco terminan siempre dejándolo libre pues por su influencia, la ley no se aplica como se debiera, ya que por su dinero, puede quedar libre de cualquier delito que se le inculpe.
La frontera entre lo lícito y lo ilícito se nubla y su visibilidad disminuye, máxime cuando la investigación es difícil de llevar a cabo debido a la escasez de denuncias, al apoyo o corporativismo de otros colegas profesionales, a la posibilidad de costearse defensores de prestigio, a una policía no preparada, a la dificultad para recoger pruebas, a la posibilidad de atajar estos problemas mediante acuerdos amistosos, a la lentitud burocrática de la justicia (es bastante improbable que los delitos "menores" prescriban) y todo para que el delincuente de cuello blanco pase por la cárcel un par de horas y luego salga libre de toda culpa.
Entre nosotros existen tipos de esa calaña, personas que por su apariencia física y su forma de comportarse engañan a cualquier persona y así se ponen más cerca de su “blanco”, que es el robo de dinero.
Los delincuentes de cuello blanco pueden ser banqueros, comerciantes, políticos, militares, policías y cualquier persona de fama y dinero.
También los funcionarios pueden ser delincuentes de cuello blanco, cuando malversan los fondos de la institución donde se encuentran. Pero lamentablemente, para éstos la justicia no es igual.
Son personas que desde sus escritorios, sentados, pueden hacer todo tipo de fechorías e incluso, ser narcotraficantes o ser lavadores de dinero. Estos delincuentes son los que usan su apariencia física y sus conocimientos, para robar dinero extraer dinero de forma fraudulenta de cualquier empresa en la que se encuentren.
Con este pequeño estudio podemos darnos cuenta que entre nosotros, en nuestro país existen muchos delincuentes de cuello blanco, los cuales están beneficiados, ya sea por el dinero, y así la justicia no se cumple, o por las influencias que tiene.
Lamentablemente, se trata de un cáncer que ha sido difícil de extirpar de la sociedad y al parecer vivirá con nosotros toda una eternidad.
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| Manuel Vólquez. mvolquez@gmail.com |
Sin embargo, debemos apreciar que esa es una categoría muy especial que goza de impunidad y protección de parte de los sectores económicos y políticos.
El delincuentes de cuello blanco es aquel delincuente que viste siempre apropiado, tiene buena presencia y que sus delitos son difícilmente investigados o encontrados.
Con este tipo de delincuentes no se garantiza la efectividad de la ley, por la influencia que este tipo ejerce.
Algunos estudiosos del Derecho Procesal se hacen las preguntas:
¿Por qué cuando relacionamos los delitos económicos con los "poderosos" no se garantiza la automática efectividad de la ley? ¿Por qué la prensa recoge la información sobre delitos económicos en las secciones de economía o política y no en la crónica diaria o lo aleja del concepto de "criminalidad peligrosa"? ¿Por qué "delincuente" no puede ser un empresario brillante? ¿Por qué el tema se considera benevolente y son mejor tratados los ricos de "cuello blanco" (tanto en el enjuiciamiento como en la persecución o la excepcionalidad)? ¿Por qué la ley se muestra fuerte con el débil y débil con el fuerte? ¿Por qué tanto el número de procesos y de sentencias condenatorias como la sanción o la pena son mínimas? ¿Por qué, aunque lentamente se incremente la sensibilización de la opinión pública, todavía hay una débil conciencia de su gravedad real? ¿Dónde queda la igualdad que defiende esta "democracia"?
¿Qué ocurre con los escándalos financieros, las insolvencias fraudulentas o las quiebras punibles? ¿No son ellos mismos los que son engullidos por su propia criatura, por su propia ambición? Creo sinceramente que estos delitos van más allá de una simple "irregularidad".
Es posible que no haya un ataque al disfrute de la propiedad, que no haya violencia directa, es posible que no sean fácilmente perceptibles tanto el hecho como el daño, pero el perjuicio económico derivado es demasiado alto, así como la desconfianza de un pueblo, la pérdida de credibilidad en los dirigentes o la amenaza a la estabilidad del sistema económico del país.
Corrupción, malversaciones de dinero público, ganancia ilícita, impago fraudulento, son conceptos definidos y defendidos interesadamente.
Los juicios de los delincuentes de cuello blanco terminan siempre dejándolo libre pues por su influencia, la ley no se aplica como se debiera, ya que por su dinero, puede quedar libre de cualquier delito que se le inculpe.
La frontera entre lo lícito y lo ilícito se nubla y su visibilidad disminuye, máxime cuando la investigación es difícil de llevar a cabo debido a la escasez de denuncias, al apoyo o corporativismo de otros colegas profesionales, a la posibilidad de costearse defensores de prestigio, a una policía no preparada, a la dificultad para recoger pruebas, a la posibilidad de atajar estos problemas mediante acuerdos amistosos, a la lentitud burocrática de la justicia (es bastante improbable que los delitos "menores" prescriban) y todo para que el delincuente de cuello blanco pase por la cárcel un par de horas y luego salga libre de toda culpa.
Entre nosotros existen tipos de esa calaña, personas que por su apariencia física y su forma de comportarse engañan a cualquier persona y así se ponen más cerca de su “blanco”, que es el robo de dinero.
Los delincuentes de cuello blanco pueden ser banqueros, comerciantes, políticos, militares, policías y cualquier persona de fama y dinero.
También los funcionarios pueden ser delincuentes de cuello blanco, cuando malversan los fondos de la institución donde se encuentran. Pero lamentablemente, para éstos la justicia no es igual.
Son personas que desde sus escritorios, sentados, pueden hacer todo tipo de fechorías e incluso, ser narcotraficantes o ser lavadores de dinero. Estos delincuentes son los que usan su apariencia física y sus conocimientos, para robar dinero extraer dinero de forma fraudulenta de cualquier empresa en la que se encuentren.
Con este pequeño estudio podemos darnos cuenta que entre nosotros, en nuestro país existen muchos delincuentes de cuello blanco, los cuales están beneficiados, ya sea por el dinero, y así la justicia no se cumple, o por las influencias que tiene.
Lamentablemente, se trata de un cáncer que ha sido difícil de extirpar de la sociedad y al parecer vivirá con nosotros toda una eternidad.
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faxless online payday loanLa tipología del delito de cuello blanco no aparece en la cronología de César Lombroso.
Fuente: panoramadigital.com.do





