El
Partido Revolucionario Dominicano (PRD), fundado por Juan Bosch, Ángel
Miolán, Juan Isidro Jiménez y otros más en 1939, en La Habana, Cuba,
hace 73 años, han sido más de 7 décadas de pleitos entre su dirigencia:
antes y ahora.
La primera gran división se produjo en 1973, con la salida de Bosch y Peña Gómez, que fundó el PLD. La segunda la
protagonizaron
Salvador Jorge Blanco y Jacobo Majluta, en 1982, (su hijo Orlando Jorge
Mera, como cosa del destino, es parte de la conjura para una nueva
división en esa entidad política). Las diferencias entre Majluta y Peña
Gómez, en 1986, posibilitó la fundación BIS, que por cosas de la
política, apoya al PLD. Majluta formó, a su vez, el PRI con el que
participó como candidato en las elecciones del 90, porque, aunque Peña
Gómez había formado el BIS, fue el candidato del PRD, debido a que la
JCE, controlada por Balaguer, influyó para que él obtuviera ganancia de
causa. Designó a Mejía como presidente del BIS.
La
historia traumática y de pleitos en el partido del jacho, Hipólito
Mejía se ha convertido en un ente de división. Él expulsó a Hatuey, que
creó al PRSD, quien llamó a votar por el Diablo, antes que por su ex
compañero de partido, pero por cosas que pasan en la política, le apoyó
en el pasado proceso electoral. Ahora las diferencias son entre Mejía y
Vargas, que amenazan con otra gran división en el partido blanco.
Como
hemos visto, tienen poco más de 7 décadas de pleitos y de inquina, pero
resulta que Leonel Antonio Fernández Reyna, Presidente Constitucional
de la República hasta el 16 de agosto, quien será sustituido por Danilo
Medina y su mujer, es de cuidado, porque está provocando la destrucción
del sistema de partidos.
El
jovencito criado en Villa Juana, el que iba a jugar basquetbol con un
libro bajo el brazo, con un discurso que convence al más incrédulo y con
un manejo sobre política doméstica y global envidiable, se le atribuye
haber destruido al PRSC, pero resulta que sin el “piojillo”, el partido
del gallo colorao obtuvo una buena cantidad de votos que, para ser
justo, fue importante para ganar en primera vuelta el pasado 20 de mayo.
Ahora,
no se conforma con ser el exjefe de Estado con mayor poder acumulado
fuera de él, sino que, su última maldad ha sido la destrucción del PRD,
que según el presidente de uno de los grupos en pugna por el control del
partido, él (Leonel), no destruirá ni se quedará con esa organización.
Sólo
nos resta, a ver si se ayuda a la reflexión, recordar la frase del
fallecido líder de la organización: Peña Gómez: “sólo el PRD destruye al
PRD, el PRD unido jamás será vencido”. Me surge la pregunta ¿Será
Leonel quien destruye el PRD o es el PRD quien se destruye a sí mismo
con sus luchas estúpidas?
Benny Rodríguez, es periodista, egresado de la Escuela de Comunicación Social de la
UASD e Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”






